El puerto celebró una nueva edición del Día del Hincha Coquimbano, rescatando la historia de 21 seguidores que representan el alma del cuadro aurinegro
En las gradas del Estadio Francisco Sánchez Rumoroso se tejen historias que van mucho más allá de un marcador de fútbol. Es allí donde la Corporación Cofradía Coquimbo, organización enfocada en la solidaridad y la identidad local, decidió congregar a la familia pirata para conmemorar el Día del Hincha Coquimbano 2026. El evento, realizado en la sala de conferencias del recinto, se transformó en un emotivo acto de justicia histórica para quienes nunca le fallan al club.
La ceremonia puso el foco en el componente humano del deporte, entregando un reconocimiento público a 21 hombres y mujeres que han hecho de la fidelidad un estilo de vida. Con este grupo, el listado de hinchas destacados por Cofradía Coquimbo ya supera los 180 nombres en los últimos siete años.
Los galardonados que este año recibieron el afecto de su gente son Richard Cornejo Godoy, Eduardo Cáceres López, Exequiel Martínez Torres, Carlos Corvalán Campos, Marcela Fredes Murakami, Luis Armando Muñoz Araya, Héctor Cortés Rojas, Luis Alberto Alarcón Alarcón, Manuel Muñoz Muñoz, Patricio Guajardo Aguirre, Alfonso Villanueva Pizarro, Patricio Cortés Campusano, René Guillermo Ramírez Lobos, Rigoberto Cuellar Castillo, Eduardo Corvetto Aguirre, Violeta Aravena Vega, Leticia Varas Valdivia, Ana González Cortés, Marisol Palma Ángel y Ximena Palma Ángel.
Un legado que trasciende el tiempo

La elección del 8 de abril para esta festividad carga con un profundo simbolismo: el natalicio de Luis Díaz Rojas, “Palito Jr.”. Socio de la Cofradía y emblema del seguidor incondicional, su figura representa a las generaciones que, al igual que su padre y familia, custodiaron los colores aurinegros en todas las categorías y ciudades.
Durante el encuentro, René Álvarez Urquieta, presidente de Cofradía Coquimbo, señaló que esta celebración surge como una forma de saldar una deuda con la tribuna. “Esta instancia busca reconocer y poner en valor a quienes, sin importar resultados ni distancias, acompañan al equipo en cada partido. Con el paso del tiempo, se ha consolidado como una tradición nacida desde la propia hinchada, especialmente ante el débil vínculo entre la institucionalidad con esta base social clave. Un estadio no sería la fiesta que es sin su gente, y eso Coquimbo Unido lo tiene más que claro”.
En representación de los premiados, Exequiel Martínez Torres compartió un mensaje que caló hondo en los asistentes, recordando que esta pasión es una herencia. “Para nosotros, Coquimbo Unido es más que un club de fútbol, es nuestra familia y nuestra historia. Que Cofradía reconozca a quienes estamos siempre en la galería es un gesto que nos emociona profundamente, por los que estamos y por aquellos que ya partieron”.
Música y pertenencia
La jornada no escatimó en identidad porteña. El acordeón de Cristian Pizarro, “Chicris”, envolvió el salón con una atmósfera nostálgica, evocando a los grandes temas que cada fin de semana bajan desde las gradas. El cierre, uno de los momentos más solemnes, estuvo a cargo de la socia Isabel Zepeda, quien interpretó una versión especial del himno del club.
Tras la ceremonia, los homenajeados se trasladaron a la pista de recortan del estadio para una fotografía oficial. Allí, frente a las tribunas que los han visto alentar durante décadas, se reafirmó una verdad compartida por todo el puerto: el patrimonio más valioso de la institución es su gente.