Recientemente le cofinanciaron un tranque acumulador, que ha sido clave para no depender de los turnos de agua.
Cuando se le pregunta sobre la agricultura Carlos Caro González se entusiasma. Cada explicación y pormenores al respecto van acompañadas con una amplia sonrisa que refleja lo mucho que le gusta su labor.
Por más de 33 años trabajó en el Fundo Huentelauquén, 20 de ellos a cargo de la lechería. A sus 71 años de edad se dedica sobre todo a la producción de palta (variedad Hass) en su parcela ubicada en la localidad de Huentelauquén, comuna de Canela, las que vende a personas que llegan a comprarle directamente. En menor medida también cultiva limón y durazno.
“Esta era una parcela de 13,4 hectáreas de mi papá, él la repartió entre sus hijos el 2019. Antes acá había choclo, papa y maíz, pero nunca surgió. Entonces, mi idea siempre fue que el terreno que me correspondiera lo haría lo más productivo posible”, detalla.
Carlos Caro es usuario del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), servicio del Ministerio de Agricultura el cual, dice, ha sido clave en todo este proceso. El 2025 fue beneficiado mediante el Programa de Riego y Drenaje Intrapredial (PRI) con un tranque acumulador de 284 m2, junto con un sistema de riego tecnificado. Esto le ha permitido regar una superficie de 0,53 hectárea dedicada a los paltos y, a la vez, sumar dos nuevos sectores de 0,56 hectáreas para el mismo objetivo. La inversión total (considerando el incentivo de INDAP y el aporte del usuario) fue superior a los $12 millones.
Sobre este apoyo el agricultor indica que “como el agua escasea y me dan el turno cada 15 días, necesitaba acumularla para tenerla disponible y no tener que esperar ese tiempo. El apoyo de INDAP es tremendo. Estoy feliz de la vida”.
Respecto al trabajo junto al usuario el Director Regional de INDAP, Víctor Illanes, destaca que la inversión en riego “contribuye a que tenga mayor eficiencia en el uso del recurso hídrico, lo que se traduce en una mayor producción y, por ende, productividad de su cultivo de paltos, sobre todo por la situación de déficit hídrico permanente que afecta a la región de Coquimbo. Sin duda, este tipo de acciones son clave para avanzar hacia el desarrollo y progreso de la Agricultura Familiar Campesina e Indígena” y agrega que “el caso de don Carlos Caro es muestra de que el Mundo Rural es un lugar donde las personas pueden tener una mejor calidad de vida, estar en contacto con la naturaleza y realizar una labor tan noble e importante como es el producir alimentos de calidad para las personas”.
La parcela de Carlos Caro se encuentra cercana a la costa de Canela. A lo lejos, el azul del cielo se confunde con el del mar. Sin embargo, el agricultor resume así su día a día: “Soy feliz en el campo, no me den la playa. Soy del campo y de la montaña. Soy de Pichilemu (región de O’Higgins), donde está lleno de montañas, así que yo pienso que por ahí va el gusto por estar en este tipo de lugares”.