Durante todo el mes patrio, el Cabo 1º Rodrigo Salgado reunió a 30 vecinos de esta apartada localidad rural de Ovalle en torno a nuestro baile nacional, generando un espacio donde niños, jóvenes y adultos compartieron tradiciones, aprendizaje y comunidad.
Septiembre ya quedó atrás, pero siempre es un buen momento para mantener vivas nuestras tradiciones. Y así lo entendieron en Quebrada Sequita, una apartada localidad rural de Ovalle donde durante el mes patrio la cueca se transformó en una especial instancia de encuentro entre Carabineros y la comunidad.
La iniciativa nació de la mano del Cabo 1º Rodrigo Salgado Esparza, de la 3ª Comisaría de Ovalle, quien durante septiembre cambió por algunas horas sus funciones policiales habituales para ponerse al servicio de los vecinos desde otra vereda: enseñando nuestro baile nacional.
Fueron 30 personas, entre niños, jóvenes y adultos de cuatro a 50 años, quienes participaron del curso y aprendieron pasos, técnicas y movimientos de la cueca. Pero las jornadas fueron mucho más que clases de baile.
Pañuelo en mano, cada encuentro permitió compartir entre generaciones, fortalecer la convivencia y generar un espacio de participación en un sector rural donde este tipo de iniciativas adquiere un significado especial.

Y es precisamente ahí donde está uno de los principales valores de la actividad: en una forma distinta de hacer prevención y vinculación comunitaria, con un carabinero que comparte sus conocimientos, genera confianza y se integra activamente a la comunidad donde desarrolla su labor.
Porque aunque septiembre terminó, las tradiciones no tienen fecha de vencimiento. Y en Quebrada Sequita, la cueca dejó mucho más que nuevos pasos: dejó encuentro, cercanía y comunidad.