Este 20 de agosto, Chillán Viejo conmemora el natalicio de Bernardo O’Higgins, quien este año cumpliría 248 años. La fecha invita a conocer al Padre de la Patria más allá de sus batallas y decisiones políticas, y a descubrir aspectos menos conocidos de su vida.
“Fue inscrito como Bernardo Riquelme, debido a su condición de hijo ilegítimo de Ambrosio O’Higgins, y no pudo utilizar el apellido paterno hasta después de la muerte de su padre, en 1801”, explica Andrés Goycoolea, historiador de Extensión Cultural de la Universidad de los Andes (Uandes).
Durante sus años de formación en Richmond (Inglaterra), O’Higgins desarrolló una profunda sensibilidad artística, “allí aprendió dibujo, pintura al óleo y ejecución de instrumentos musicales, aficiones que continuó cultivando en privado a lo largo de su vida”, señala Goycoolea y agrega, “también dominó el inglés y el mapudungun, idioma que comenzó a aprender en el Colegio de Naturales de Chillán, junto a hijos de lonkos y caciques”.
Esta diversidad intelectual y cultural es uno de los aspectos menos explorados de su biografía, “lejos de limitarse al ámbito militar y político, O’Higgins cultivó intereses artísticos y conocimientos que reflejan una formación poco habitual para un hombre de su época”, destaca el historiador.
Aunque heredó una de las mayores fortunas de su tiempo, Bernardo O’Higgins optó por llevar una vida austera y trasladó esa convicción a su proyecto de gobierno, “la abolición de los títulos de nobleza y de los escudos de armas simbolizó su rechazo a los privilegios heredados, una decisión que terminó por enemistarlo con gran parte de la élite y precipitó su abdicación en 1823”, señala Goycoolea.
Un romance secreto en pleno Santiago
Su vida privada también estuvo marcada por el sigilo. Entre 1817 y 1818, mientras ejercía como director supremo, mantuvo una relación clandestina con la aristócrata Rosario Puga, a quien visitaba discretamente en su casa de la calle Santo Domingo.
De esa relación nació Pedro Demetrio O’Higgins Puga, a quien reconoció legalmente varios años después, “resulta especialmente revelador que O’Higgins terminara reproduciendo con su propio hijo el mismo distanciamiento que él sufrió durante su niñez. Es una de las paradojas más profundas de su biografía”, señala Goycoolea.