En una enriquecedora jornada de aprendizaje científico, estudiantes de escuelas multigrado de la comuna de Monte Patria participaron en una charla internacional liderada por la investigadora Lizbeth Flores González, perteneciente a la Universidad Autónoma de Sinaloa, perteneciente al Doctorado en Ciencias de la Tierra y el Espacio y reside en Culiacán, Sinaloa, México.
La científica, recientemente distinguida con una mención honorífica por su investigación sobre la relación entre la temperatura de la superficie terrestre, el uso del suelo y la vegetación compartió sus conocimientos con estudiantes y docentes, abordando fenómenos como las olas de calor y los terremotos.
La iniciativa fue liderada por el profesor Eduardo Jaime Muñoz desde el Departamento de Educación de la Ilustre Municipalidad de Monte Patria, en colaboración con diversas comunidades educativas rurales. Participaron la profesora Nadia Rojas Argandoña de Colliguay; el profesor Eduardo Pérez Tapia del Colegio Carmela Prat; el profesor Jairo Pizarro Bruna de la escuela Pablo Neruda; la profesora Carol Martín Pinto de la escuela Manuel Ortiz Quintana; el profesor Eduardo Jaime de la escuela El Tayán; y Gladys Pizarro Cofré de la escuela La Unión de El Coipo.
La actividad permitió articular de manera efectiva los contenidos del currículum escolar con los aportes de la científica, con el propósito de fortalecer y enriquecer los aprendizajes de los estudiantes.
Durante la jornada, los estudiantes demostraron gran interés y participación. “Fue muy bonito escuchar las preguntas de los estudiantes, fueron muy participativos”, destacó Lizbeth Flores, quien además comentó una curiosa diferencia cultural: mientras en Chile los eventos sísmicos de gran magnitud se denominan “terremotos”, en México se les llama “sismos”.
La charla permitió a los estudiantes comprender conceptos clave como el origen de los terremotos, asociados al movimiento de las placas tectónicas, y las medidas de prevención, como buscar zonas de seguridad y mantener la calma. Asimismo, se abordaron los efectos de las olas de calor, que impactan tanto a las personas como a la flora y fauna.
Entre los aprendizajes más destacados, los estudiantes identificaron que las altas temperaturas pueden favorecer la proliferación de plagas como la mosca de la fruta y enfermedades como el dengue, fenómeno observado en algunas regiones de México donde se han registrado temperaturas extremas.

El profesor Jairo Pizarro valoró la experiencia señalando que “no solo los estudiantes aprendieron contenidos valiosos para la enseñanza escolar, sino que también se logró despertar su curiosidad científica”.
Por su parte, los estudiantes también compartieron sus impresiones. Maylin Cortés, de la escuela El Tayán, indicó que la charla “nos permitió aprender sobre la intensidad de los temblores y la historia de los más grandes que han ocurrido”, mientras que Cristóbal Aguilera de la misma escuela destacó la relación entre las olas de calor y la aparición de enfermedades.
Este tipo de instancias refuerza la importancia de la educación al aire libre y el vínculo con la ciencia en contextos rurales, promoviendo aprendizajes significativos y el desarrollo del pensamiento crítico en niños en ambientes sanos y de respeto en una comunidad escolar diversa. Además, evidencia cómo la colaboración internacional puede acercar el conocimiento científico a territorios alejados, generando oportunidades educativas innovadoras.
La actividad dejó en evidencia que la curiosidad sigue siendo el motor principal del aprendizaje, especialmente cuando la ciencia se presenta de manera cercana, contextualizada y dialogante.