Seguro que te ha pasado, abres la tienda de aplicaciones de tu celular buscando un juego nuevo y te encuentras con miles de opciones. Y es fácil sentirse abrumado con tanta variedad, mucha gente instala una aplicación y la borra en pocos días porque no cumple con lo mínimo. Pero cuando una app está bien construida, simplemente juegas y ya, no la desinstalas más.
La cuestión está en cómo identificar que una app de juego online está bien hecha, de eso vamos a hablar a continuación.
Que el juego funcione sin trabas
Lo más importante en cualquier juego es que puedas jugar de forma fluida, porque no hay nada que dañe más una partida que el lag, esos micro-cortes en la imagen que rompen el ritmo. Este tipo de problemas suceden cuando el procesador gráfico del móvil trabaja al límite, ya sea por una mala gestión de recursos o porque el teléfono se calienta y tiene que reducir su potencia para no sobrecalentarse.
Una app bien hecha se nota en tres cosas, primero, en que las imágenes son fluidas y estables. Segundo, en que suele ser “nativa”, es decir, programada en el lenguaje específico de tu teléfono, lo que significa que se comunica directamente con el hardware sin intermediarios, por lo que la respuesta es rápida. Y tercero, en que no consume recursos de forma innecesaria, el juego funciona sin convertir tu teléfono en un horno ni te deja sin batería en media hora.
Cuando todo eso está bien resuelto, no tienes que pelearte con los controles ni con los fallos técnicos, solo disfrutas de tu juego.
Diseño sencillo que lo hace todo fácil
Los buenos juegos, como los que ofrecen giros gratis por registrarte, no necesitan explicarte las cosas durante diez minutos, entras y sabes por dónde tocar porque es lógico. Se nota enseguida si el juego fue diseñado para móvil desde el principio o si es una versión mal adaptada. Un desarrollador que sabe lo que hace aprovecha el hardware del teléfono, y tú lo notas en cosas como usar la huella dactilar para iniciar sesión o el GPS para crear mecánicas basadas en tu ubicación.
También se nota en los controles, por ejemplo, en un móvil juegas con los dedos, y una buena app usa gestos naturales. Los juegos mal adaptados de PC o consola suelen llenar la pantalla de botones pequeñitos funcionan mejor con un teclado, lo que hace imposible jugar bien.
Seguridad
Cuando un juego guarda tus datos personales o permite hacer pagos, la seguridad importa mucho. Entonces, que una aplicación de juego tenga la licencia es una señal de que cumple con la normativa vigente, y que por tanto es confiable, pero eso sí, deben ser fáciles de encontrar, sin letra pequeña imposible de leer. Además, para poder confiar en una app el cifrado de tus datos financieros y personales.
Una app responsable también te deja poner límites a lo que gastas, consultar tu historial de pagos y, si lo necesitas, pausar o excluirte del juego con facilidad. Y poder pagar o retirar dinero sin salir de la aplicación, sin que te redirige a páginas externas, esta es otra importante señal de que el producto está bien hecho.
Cómo sacar más partido a tu móvil
Si tienes un móvil Android y quieres que los juegos rindan un poco mejor, puedes activar un menú oculto con algunas opciones avanzadas. Ve a “Ajustes”, entra en “Información del teléfono” y pulsa varias veces sobre “Número de compilación” hasta que aparezca un mensaje confirmando que ya eres desarrollador. Eso activa las “Opciones de desarrollador”.
Dentro de ese menú puedes hacer varias cosas:
- Ampliar la memoria RAM: Puedes usar parte del almacenamiento interno como si fuera memoria RAM, lo que puede mejorar la fluidez en juegos que consumen muchos recursos.
- Mejorar los gráficos: Activar “Forzar MSAA 4x” puede mejorar el aspecto visual de algunos juegos, especialmente en bordes y texturas.
- Forzar el uso de la GPU: Desactivar ciertas opciones hace que el sistema use siempre la tarjeta gráfica para renderizar la pantalla, lo que puede mejorar el rendimiento general.
- Activar el modo juego: Muchos móviles incluyen este modo, y al activarlo el sistema le asigna más potencia al juego, y bloquea las notificaciones para que no interrumpan la partida.
- Limpiar la caché: De vez en cuando vale la pena limpiar la caché de los juegos para eliminar archivos que pueden ralentizar la carga.