“Hoy se cumple lo que habíamos advertido y es solamente una etapa inicial en la punta del iceberg de cómo va a gobernar José Antonio Kast, de la mano de quienes más tienen, de los privilegiados de nuestro país y dejando en desmedro y en vulneración a quienes menos tienen: las familias trabajadoras.
El aumento en el precio de las bencinas y del diésel no solamente es un ajuste, es una decisión política profundamente perversa, le carga el costo a las familias trabajadoras mientras protegen a otros intereses, mientras se aumentan los sueldos en La Moneda. Gobernar así no es responsabilidad, es castigar a las familias y por eso creemos que es necesario mantener la unidad de la oposición y buscar todo tipo de alternativas y mecanismos que frenen esta agenda regresiva y cruel con la clase trabajadora, con las capas medias de nuestro país”.