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Cáncer bacteriano en las plantas: cómo prevenirlo ante la inminente caída de las hojas

A fines de febrero e inicios de marzo comienza el desprendimiento foliar, por lo que es fundamental tomar medidas previamente. Esto, dentro de una estrategia agrícola curativa e inmunológica a la vez, sobre todo frente a imprevistos climáticos que han ocurrido en las últimas semanas.

El cáncer bacteriano en las plantas, específicamente en los frutales, es provocado por la bacteria Pseudomona syringae, responsable de generar la enfermedad en carozos (cerezos, duraznos y nectarinos), mientras que especies de Xanthomonas spp. causan otras enfermedades bacterianas, como la peste negra del nogal o la bacteriosis del avellano. Los cerezos son los más proclives a sufrir este daño durante esta época del año, cuando se empieza a producir la caída de hojas.

Cada hoja que se desprende deja una micro-herida, que es una puerta abierta para que estas bacterias tengan la oportunidad de entrar directamente al sistema. Si estos peligrosos organismos logran introducirse, aumentan el riesgo de enfermedad e invalidan el control realizado en los períodos productivos, por lo que es fundamental tomar acciones ahora para determinar el éxito de la próxima temporada.

Las bacterias generan estructuras de protección, denominadas “biofilms”, cuando son expuestas a temperaturas extremas, fuera de su rango óptimo de desarrollo, por lo que el control de éstas es clave en salidas de invierno y verano. Esta estructura hace menos eficientes los controles tradicionales, por lo que es necesaria la eliminación de este “escudo”, con el objetivo clave de instalar un “tapón biológico” en la planta.

“Para ello existe un producto como Nacillus, cuyas bacterias benéficas colonizan la herida de la abscisión o el desprendimiento foliar antes que los patógenos, cerrando la ventana de infección de forma natural y persistente. Además, depredan las estructuras de protección del patógeno, dejándolo expuesto a condiciones adversas y más susceptible a controles tradicionales”, explica Sebastián Morales, subgerente de Investigación y Desarrollo de Summit Agro Chile, filial del grupo japonés Sumitomo Corporation.

Bactericida

En palabras simples, este bactericida comprende organismos benéficos que pelean por el espacio y el alimento contra los “malos”, impidiendo que éstos se instalen antes. “Por ende, es esencial que esta medida preventiva, sin residuos químicos, comience al iniciarse la caída de hojas, al inicio de la etapa otoñal, para asegurar la inocuidad”, complementa Pedro Solar, gerente de Marketing e Innovación de la empresa.

De esta manera, anticiparse al período de caída de hojas no solo permite reducir el riesgo sanitario inmediato, sino también proteger el potencial productivo de la próxima temporada. La clave está en actuar con una mirada estratégica, combinando prevención, conocimiento técnico y herramientas biológicas que fortalezcan naturalmente a la planta frente a escenarios climáticos cada vez más variables.

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