- Las altas temperaturas nocturnas pueden afectar la calidad del sueño, disminuir la concentración y aumentar el riesgo de accidentes. Mutual de Seguridad entrega recomendaciones para proteger el descanso y la seguridad, especialmente en contextos laborales.
Dormir bien no es solo una necesidad básica para la salud: también es un factor clave de prevención y seguridad, especialmente en el ámbito laboral. Las altas temperaturas nocturnas pueden fragmentar el sueño, afectar la concentración y aumentar el riesgo de accidentes, con mayor impacto en personas mayores, niños y personas que viven con enfermedades crónicas.
Las noches de verano con calor intenso se han vuelto más frecuentes, dificultando conciliar el sueño y provocando despertares constantes. Especialistas explican que esto no es solo una sensación de incomodidad: para lograr un descanso reparador, el cuerpo necesita disminuir su temperatura interna, proceso que se ve obstaculizado cuando el dormitorio se mantiene sobrecalentado. Como resultado, deteriora la calidad del descanso y el rendimiento al día siguiente.
La evidencia clínica indica que el mal dormir persistente va más allá del cansancio. La fragmentación del sueño puede afectar la regulación emocional, la concentración y el desempeño físico, y en el tiempo se asocia a mayores riesgos metabólicos y cardiovasculares. En contextos laborales que exigen atención sostenida —como la conducción, el trabajo en altura o la operación de maquinaria—, estos efectos adquieren especial relevancia.
En ese escenario, Mutual de Seguridad recuerda que un buen descanso es parte fundamental de la prevención. Dormir adecuadamente contribuye a mantener la atención. reducir errores y disminuir el riesgo de accidentes especialmente durante periodos de altas temperaturas.
“El buen descanso también es prevención: mejora la atención y el desempeño, y contribuye a disminuir el riesgo de accidentes. En noches calurosas, donde el sueño se interrumpe con más facilidad, pequeñas medidas como hidratarse, ventilar y mantener una rutina pueden marcar una diferencia real”, indica Cristián Ramírez Consultor Senior en Gestión de Riesgos de Mutual de Seguridad.
Consejos para un buen descanso en noches de calor

1. Usa ropa y sábanas adecuadas
Prefiere textiles livianos y transpirables (como algodón o lino) para facilitar la ventilación y evitar la acumulación de calor corporal.
2. Evita cafeína, bebidas azucaradas y alcohol en la noche
Estas sustancias pueden afectar el inicio y la continuidad del sueño; el alcohol, además, favorece despertares nocturnos.
3. Evita duchas muy frías antes de dormir
Las duchas tibias o a temperatura ambiente ayudan a relajarse sin provocar “rebote térmico” (cuando el cuerpo intenta recuperar temperatura y se activa).
4. Hidrátate durante el día
Tomar agua en pequeños sorbos ayuda a regular la temperatura corporal. Si tienes restricciones de líquidos por una condición médica, consulta a tu profesional de salud.
5. Prefiere comidas livianas en la tarde-noche
Evita comidas pesadas cerca de la hora de dormir: la digestión eleva el gasto metabólico y puede aumentar la sensación de calor.
6. Desconéctate de pantallas antes de acostarte
Reduce el uso de celular/TV al menos 30–60 minutos antes de dormir para favorecer la conciliación del sueño y bajar la activación.
7. Ventila de forma estratégica
Mantén las cortinas/persianas cerradas durante el día para evitar que el sol “cargue” la pieza de calor. Ventila en la tarde-noche o temprano en la mañana, idealmente con ventilación cruzada.
8. Bloquea el sol y reduce fuentes de calor
Cortinas opacas y luces tenues ayudan. Evita dejar cargadores, computadores u otros equipos encendidos en el dormitorio.
9. Mantén una rutina de sueño consistente
Acuéstate y levántate a horarios similares, incluso en verano: la regularidad ayuda al ritmo circadiano.
10. Usa el ventilador de forma inteligente
Si tienes ventilador, ubícalo cerca de una ventana para ayudar a mover aire más fresco hacia el interior. Un truco simple es colocar un recipiente con agua fría o hielo frente al flujo de aire para potenciar la sensación térmica.
Dato útil: especialistas sitúan el rango ideal para dormir entre 15 y 19 °C, por lo que preparar el dormitorio durante el día y reducir la carga de calor acumulada puede ser clave para lograr un descanso reparador en noches cálidas.