La Fundación Filarmónica de Coquimbo continúa enriqueciendo el desarrollo integral de 20 niños y niñas de 4 a 6 años con su programa Semilla Filarmónica.
En 2024, el programa Semilla Filarmónica no solo cumplió, sino que superó expectativas al impactar positivamente en las habilidades psicomotoras, intelectuales y emocionales de sus participantes. Esta iniciativa tendrá una segunda versión este 2025 gracias al financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través de su Programa de Apoyo a Organizaciones Culturales Colaboradoras, a fin de fomentar el aprendizaje musical desde una edad temprana, integrando a las familias y promoviendo la inclusión.
Según Antonia Cortez, Coordinadora Pedagógica de la Fundación, “los estudiantes lograron avances increíbles en la parte psicomotora y en la ejecución rítmica corporal”. Así, este programa se ha consolidado como una alternativa formativa que, mediante el juego y la creatividad, permite a los más pequeños desarrollar sus capacidades de manera integral. “Fue muy bonito ver cómo, incluso desde edad preescolar, los niños se beneficiaron del enfoque inclusivo y las herramientas que los docentes les entregaron de forma lúdica”, comenta Cortez. Además, los logros van más allá de lo individual, puesto que las familias también participaron activamente, fomentando una cohesión intergeneracional alrededor de la música.
Más que música: un espacio de desarrollo integral
Semilla Filarmónica no se limita a enseñar teoría musical; busca generar un impacto profundo en la vida de los niños, proporcionándoles herramientas para su desarrollo global. La profesora América Baeza destacó que, a través del programa, las y los niños no solo fortalecieron habilidades musicales, sino también capacidades sociales, afectivas, e incluso físicas. “Las presentaciones musicales en público fueron un hito significativo que ayudó a los pequeños a ganar confianza y a expresar emociones a través del canto y la música”, afirmó.

El impacto del programa es evidente, pues fomenta no solo la apreciación artística, sino también la integración de la música como una herramienta transformadora en las etapas iniciales de vida. Los niños y niñas crearon vínculos afectivos con el lenguaje musical, permitiéndoles descubrir nuevas formas de conectar consigo mismos y con los demás. Para América, estas experiencias marcan una huella indeleble en el desarrollo personal de cada participante.
Testimonios que inspiran
Las historias de vida asociadas al programa muestran el profundo impacto que Semilla Filarmónica tiene en las familias. Alejandra Fuentes y Elier Belmar, padres de Sofía, destacan el carácter único del programa: “nuestra hija encontró en este espacio una experiencia educativa completamente distinta a lo formal, donde el juego y la música se combinaron de manera perfecta”.
Para esta familia, la música va más allá de ser un medio artístico, convirtiéndose en una herramienta esencial para el aprendizaje integral. Sofía, a través de la improvisación y la creación musical, ha aprendido a resolver problemas de manera creativa y a expresar sus ideas con confianza. “Estamos agradecidos de que esta instancia educativa fomente la inclusión y ofrezca acceso a la formación musical desde edades tempranas”, añadieron.
La música como herramienta de inclusión
El programa también pone énfasis en la construcción de espacios inclusivos, donde familias y niños de diversas edades pueden participar y aprender juntos. Antonia Cortez resaltó la importancia de esta dinámica: “es hermoso ver cómo estudiantes desde los más pequeños en Semilla, hasta adolescentes y sus propios padres, se involucran activamente en actividades artísticas que fortalecen la unión familiar”.
Además, las actividades inclusivas de Semilla Filarmónica se destacan por la constancia y dedicación de sus participantes. La profesora América resaltó al respecto cómo las familias y los docentes trabajaron en conjunto para ofrecer un ambiente estimulante y lleno de aprendizaje. “En este proceso, cada estudiante tuvo la oportunidad de explorar su creatividad y potenciar habilidades que trascienden lo musical”, afirmó.