Toneladas de residuos han sido retiradas de las playas tras los sistemas frontales que afectaron la zona. En una tarea gigante, pero con un trabajo manual, meticuloso y respetuoso con el ecosistema, cerca de 40 funcionarios municipales avanzan en la recuperación de las playas de la comuna, mientras el municipio invita a la comunidad a sumarse a las jornadas de voluntariado.
Las huellas que dejó el tren de sistemas frontales en el borde costero de Coquimbo son evidentes. Toneladas de ramas, troncos, plásticos, residuos domiciliarios y objetos voluminosos arrastrados por el mar llegaron hasta la arena luego de la activación de quebradas y el arrastre de material proveniente de la cuenca del río Elqui. Entre los hallazgos más impactantes aparecen lavadoras, refrigeradores e incluso animales muertos, reflejando la magnitud de la emergencia.
Frente a este escenario, y siguiendo la instrucción del alcalde Ali Manouchehri de proteger y recuperar las playas de la comuna, cuadrillas municipales comenzaron a trabajar desde el día siguiente al temporal. Lo hicieron con la convicción clara de limpiar sin dañar.
Para ello, lejos de optar por una intervención masiva con maquinaria pesada, el municipio decidió privilegiar una labor cuidadosa y respetuosa con el ecosistema. Una decisión que puede ser más lenta, pero que busca resguardar la arena que queda en algunos sectores y evitar que la playa continúe reduciéndose.
“Estamos ejecutando labores desde el día siguiente del temporal. Con el compromiso con el medio ambiente, evitando tener alguna intervención más invasiva con maquinaria, que sería lo más rápido para poder ejecutar la limpieza, pero sin duda afectaríamos mucho al ecosistema”, explica Felipe Orrego, jefe del Departamento de Aseo y Maquinaria Municipal de Coquimbo.
Detrás de cada metro recuperado hay un esfuerzo enorme. Solo en el borde costero de Peñuelas son cerca de 40 funcionarios que, armados con rastrillos, palas y mucha voluntad, avanzan paso a paso retirando residuos que el mar devolvió a la costa. No es un trabajo sencillo ni rápido. Es una tarea física, demandante y muchas veces invisible, pero fundamental para devolverle la dignidad a uno de los espacios más queridos por vecinos y visitantes.
UN PROCESO LENTO, RESPETUOSO Y POR ETAPAS
La limpieza contempla varias etapas. Primero se retiran los residuos voluminosos; luego se realiza un barrido general para eliminar restos de vegetación y basura acumulada; y finalmente, viene la fase más delicada y significativa.
“La tercera etapa, que es la más importante, es el rastrilleo de nuestros funcionarios, permitiéndole oxigenar la arena para poder darle un respiro y que también se pueda recuperar la poca arena que va quedando”, señala Orrego.
Esa imagen de trabajadores recorriendo la playa bajo, rastrillo en mano y sin más ayuda que su experiencia y compromiso, refleja el verdadero valor de este operativo. Porque las cuadrillas municipales entienden que cuidar el borde costero es también cuidar la identidad de Coquimbo.
Actualmente, los operativos se desarrollan en distintos puntos de la comuna, desde Peñuelas hasta La Herradura– en este lugar trabajan cerca de 13 funcionarios, un coloso y un tractor-, además de intervenciones realizadas en Guanaqueros y Tongoy junto a instituciones públicas, privados y voluntarios. El objetivo común es recuperar las playas para que vuelvan a ser espacios seguros y limpios. En cifras, sólo los primeros días de labores desde Canto del Agua hasta el kilómetro 465 se retiraron más de 17 toneladas de residuos.
Pero también se llama a la comunidad que quiera apoyar estos trabajos a inscribirse en el Departamento de Voluntariado de la Dirección de Desarrollo Comunitario, cuyos equipos ya se están activando y programando para sumarse a estas jornadas. El objetivo es fortalecer esta tarea con el compromiso ciudadano como aporte fundamental para acelerar la recuperación de estos espacios que pertenecen a toda la comunidad.
La tarea aún no termina. Será un proceso por etapas que requerirá tiempo y perseverancia. Sin embargo, cada jornada de trabajo acerca un poco más la meta de contar con playas limpias para los coquimbanos y para los miles de turistas que llegan a disfrutar de este privilegiado borde costero.
