La lactancia materna es mucho más que la primera forma de alimentación: es un acto de cuidado que fortalece el vínculo entre madre e hijo o hija y favorece su salud y desarrollo. En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, se destaca la importancia de informar, educar y acompañar a las familias para que puedan vivir este proceso de manera segura y respetada.
Cada año, entre el 1 y el 7 de agosto, se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF que busca fortalecer el compromiso de los gobiernos, los equipos de salud, las familias y la comunidad con la protección, promoción y apoyo de la lactancia materna. En Chile, el Ministerio de Salud (MINSAL) también se suma a esta conmemoración, impulsando actividades educativas y recordando la importancia de esta práctica para la salud de madres, niños y niñas.
Pero… ¿Por qué es tan importante? La importancia de esta práctica radica en que la leche materna es mucho más que un alimento. El manual operativo de la LM nos dice que se trata de un fluido vivo, capaz de adaptarse a las necesidades del niño o niña en cada etapa de su crecimiento. Aporta la cantidad exacta de nutrientes, agua y componentes inmunológicos necesarios para un desarrollo saludable, además de anticuerpos que ayudan a proteger contra enfermedades respiratorias, diarreas, otitis y otras infecciones frecuentes durante la infancia. Asimismo, ciertos estudios han demostrado que los niños y niñas amamantados presentan un menor riesgo de desarrollar obesidad, diabetes tipo 2 y otras enfermedades crónicas en etapas posteriores de la vida. A ello se suma su impacto positivo en el desarrollo cerebral, psicomotor y emocional, fortaleciendo el vínculo afectivo entre la madre y su hijo o hija desde los primeros días de vida.
Y no solo eso, los beneficios de la lactancia no se limitan a los niños y niñas. El Manual de Lactancia Materna del MINSAL señala que amamantar también favorece la salud de la madre, ya que contribuye a una recuperación más rápida después del parto al disminuir el sangrado y acelerar la regresión del útero a su estado original. Además, facilita la recuperación del peso previo al embarazo y reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario. A largo plazo, también se asocia con una menor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares y metabólicas, convirtiendo la lactancia en una inversión para la salud de la mujer a lo largo de toda su vida.
En Chile, las cifras reflejan importantes avances, aunque todavía existen desafíos. Según datos del Ministerio de Salud para el 2024, el 55,3% de los lactantes reciben lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de vida, superando el promedio mundial cercano al 48 %. Este avance ha sido favorecido por políticas como la hora de alimentación del Código del Trabajo y la Ley N.° 21.155, que protege y promueve la lactancia. Sin embargo, aún es fundamental fortalecer las redes de apoyo, ya que amamantar es una responsabilidad compartida entre la familia, los equipos de salud, los empleadores y la sociedad, permitiendo que más niños y niñas reciban lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y continúen con ella hasta los dos años o más.
Desde la nutrición, y en conmemoración de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, se invita a la comunidad a reconocer que apoyar la lactancia es una inversión en la salud y el bienestar de las futuras generaciones. Informar, acompañar y generar entornos favorables permite que más madres puedan ejercer este derecho y ofrecer a sus hijos e hijas el mejor comienzo posible para la vida.