Familias, estudiantes, exalumnas y visitantes recorrieron el emblemático edificio que hoy alberga la Secretaría Regional Ministerial de Educación, conociendo parte de la historia y memoria educativa de la Región de Coquimbo.
Con una alta convocatoria de público durante toda la jornada, la Secretaría Regional Ministerial de Educación de la Región de Coquimbo abrió las puertas de su histórico edificio patrimonial para celebrar el Día de los Patrimonios, permitiendo que la comunidad conociera la historia de uno de los inmuebles más emblemáticos de La Serena.
La actividad “Memorias del Internado: Puertas Abiertas al Patrimonio” convocó a familias, estudiantes, exalumnas y visitantes interesados en conocer el pasado del edificio, que durante décadas funcionó como internado femenino y que hoy es sede de la SEREMI de Educación.
Durante la jornada, los asistentes recorrieron las dependencias del inmueble, conocieron exposiciones de objetos históricos vinculados a la educación y compartieron experiencias y recuerdos asociados a este espacio que forma parte de la memoria educativa regional.
El seremi de Educación, Marcelo Salvo, acompañó los recorridos y compartió con las personas que llegaron hasta el recinto para conocer su historia y valor patrimonial.
“Estamos muy contentos por la gran respuesta de la comunidad. Ver este edificio lleno de personas interesadas en conocer su historia demuestra el valor que tiene nuestro patrimonio educativo. Este lugar fue parte de la formación de muchas generaciones y hoy queremos que siga siendo un espacio de encuentro, memoria y aprendizaje para toda la comunidad”, destacó la autoridad.
Entre las visitantes estuvo Aline Gauna, estudiante universitaria de Terapia Ocupacional, quien valoró la oportunidad de conocer por primera vez el interior del edificio.
“Me pareció muy interesante porque es un lugar al que nunca había podido entrar. Siempre pasaba por aquí camino a la universidad y me preguntaba qué había adentro. Descubrir que este edificio fue un internado para niñas y conocer la historia que guarda fue muy significativo”, comentó.
La joven agregó que uno de los aspectos que más le llamó la atención fue precisamente conocer el antiguo uso del recinto.
“Me impresionó mucho saber que era un internado. No lo sabía y pensar que aquí vivían tantas niñas es algo que impacta. También fue muy interesante ver las máquinas de escribir y los antiguos pupitres, porque permiten imaginar cómo era la educación de otras épocas”, señaló.
Exalumnas revivieron la historia del internado
Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el reencuentro de exalumnas con el edificio que durante años fue su hogar y centro de estudios.
Entre ellas estuvo María Zambra Plaza, proveniente de Pan de Azúcar, quien llegó al internado a los 14 años para continuar sus estudios en el entonces Liceo Técnico Profesional N°4, actual Liceo Marta Brunet. En una época en que las alternativas de transporte eran limitadas, el internado permitía que jóvenes de distintas localidades de la región pudieran acceder a la educación secundaria.
“Como veníamos de sectores más alejados, muchas éramos internadas. Aquí vivíamos mientras estudiábamos. Fueron años muy importantes para nosotras”, recordó.
Durante tres años el edificio fue su hogar. Al volver a recorrer los pasillos, salones y espacios comunes, revivió recuerdos que permanecían intactos en su memoria.
“Lo que más nostalgia me da son los dormitorios y caminar por los mismos pasillos donde nosotras estuvimos. Recordaba nuestros casilleros, las horas de estudio y los momentos que compartíamos entre compañeras. Incluso cuando teníamos pruebas importantes salíamos muy temprano a estudiar en los balcones”, relató emocionada.
La exalumna también recordó cómo funcionaba la vida cotidiana al interior del internado, identificando espacios que hoy tienen otros usos, pero que en ese entonces eran parte fundamental de la rutina de las estudiantes.
“En el primer piso estaba una gran sala donde descansábamos y al lado el comedor. En el patio compartíamos durante nuestros momentos libres. Éramos muchas niñas viviendo aquí y construimos amistades y recuerdos que nos acompañan hasta hoy”, señaló.
A este emotivo reencuentro se sumó Norma Piñones, exalumna proveniente de Rivadavia, en la comuna de Vicuña, quien también regresó al edificio para reencontrarse con los espacios que marcaron su vida estudiantil.
Al igual que muchas jóvenes de localidades alejadas de La Serena, encontró en el internado la posibilidad de continuar sus estudios y acceder a nuevas oportunidades educativas. Su presencia permitió recordar el importante rol que cumplió este recinto en la formación de generaciones de estudiantes provenientes de distintos puntos de la Región de Coquimbo.
Los testimonios de ambas exalumnas dieron vida a los pasillos, dormitorios y espacios comunes del antiguo internado, permitiendo a los visitantes conocer la historia del inmueble a través de quienes la vivieron en primera persona.
La apertura patrimonial permitió acercar a la comunidad a la historia de este edificio y relevar el patrimonio educativo regional, fortaleciendo la valoración de espacios que forman parte de la identidad y memoria colectiva de La Serena y de la Región de Coquimbo.
